La indignación, la acción y la convicción de que era posible poner fin a la violencia sexual impulsaron la fundación de VALOR en 1980. Nuestro trabajo para poner fin a la violencia sexual comenzó con personas que tuvieron el coraje de desafiar el statu quo y exigir mejores condiciones y un mayor apoyo para sobrevivientes y comunidades.

Sin embargo, muchas de las personas que hoy realizamos este trabajo también enfrentamos una realidad actual que refleja el pasado: personas poderosas que no rinden cuentas por el daño que causan; la normalización de la violencia sexual; y la falta de inversión en la prevención de la violencia antes de que ocurra.

Nada cambia si nada cambia.

Este momento nos brinda a todas las personas la oportunidad de preguntarnos: ¿Qué queremos para los próximos 50 años? ¿Hemos evolucionado para responder a las necesidades de nuestras comunidades? ¿Qué avances hemos logrado en la prevención de la violencia sexual? ¿Nuestras organizaciones están prosperando o simplemente están sobreviviendo?

Depende de todas las personas encontrar el valor para fortalecer nuestras raíces comunitarias, conectar y aprender de otros movimientos, reflexionar sobre cómo nos hemos reinventado, decidir cómo queremos que sea nuestro futuro y trabajar con valentía para hacerlo realidad.

Depende de nosotros actuar con valor y crear una nueva realidad en la que no ocurra la violencia sexual y nuestras comunidades sean espacios seguros, saludables y prósperos.

Es hora de estar a la altura de este momento.

Acompaña a VALOR en 2027 en un año dedicado al “Coraje y Valor,” en el que transformaremos nuestra indignación ante las injusticias persistentes y los abusos de poder en acciones que impulsen cambios a gran escala y contribuyan a crear un mundo libre de violencia sexual.